Todos llevamos un mapa de nuestra ciudad en la cabeza. No sale en ningún atlas: es el camino al colegio, la esquina donde esperabas la micro, la calle que tomabas para no pasar por otra. El mío de Talca lo fui dibujando hasta los 18 años, cuando me fui a estudiar a Santiago. Después vinieron Berlín y Barcelona. En septiembre volví a vivir aquí, casi veinte años después, y descubrí que mi mapa estaba vencido.

Talca creció mientras yo no miraba. Se estiró hacia el oriente y hacia el norte, barrio a barrio, y la ciudad que encontré ya no es la que dejé. Para hacerle sentido, hice lo que hago cuando algo no me calza: lo dibujé. El resultado es una maqueta de Talca que se puede recorrer en el navegador, y este texto cuenta por qué existe.

De la Plaza de Armas a la ciudad entera, y de vuelta. Recórrela tú.

Una ciudad vista desde la esquina de la mesa

Imagina la maqueta de un arquitecto sobre una mesa, y mírala desde una esquina, un poco desde arriba. Eso es una vista isométrica: la ciudad en diagonal y sin perspectiva, de modo que un edificio del fondo mide lo mismo que uno del frente. Es la mirada de los videojuegos de ciudades de los noventa, y la elegí por eso. Quería ver el nuevo Talca de una forma que me diera gusto mirar.

Una vuelta completa alrededor de la plaza y la Catedral, como quien gira una maqueta sobre la mesa.

La maqueta cubre la comuna entera, 232 kilómetros cuadrados recortados por su límite: la ciudad y el campo que la rodea. Se recorre arrastrando con el dedo o el mouse, se gira en 90 grados, tiene modo noche y un modo de pixel art que la deja como un juego de consola antiguo.

Hecha con datos públicos

Casi todo lo que ves sale de fuentes públicas, y cada una aporta una capa.

La primera son las manzanas del Censo 2017: el INE dibuja cada manzana del país y cuenta cuántas personas y viviendas tiene. Con eso la maqueta sabe dónde hay ciudad y qué tan densa es.

La segunda es OpenStreetMap, algo así como la Wikipedia de los mapas: un mapa del mundo que dibujan voluntarios, libre para cualquiera. De ahí salen las calles, los ríos, la línea del tren y la planta de unos 3.900 edificios reales. También sale lo que el censo no alcanzó a ver: villas enteras levantadas después de 2017. Poner esas dos capas una encima de otra fue mi manera de medir cuánto cambió la ciudad.

Vista amplia de Talca en la maqueta: el centro y la Alameda a la izquierda, barrios residenciales hacia la derecha y un río ancho arriba
La ciudad desde lo alto. A la izquierda, el centro y la Alameda; hacia la derecha, el oriente.

La tercera es el relieve, medido desde el espacio por una misión de la NASA en el año 2000. Por eso aparecen los cerros del poniente y las terrazas por las que la ciudad baja hacia sus ríos.

Y aquí va la parte honesta: la mayoría de los cerca de 54.000 edificios que ves son genéricos. El navegador los levanta frente a cada calle real, más altos donde el censo dice que vive más gente, pero no son las casas de verdad. Las de verdad son las que tiene OpenStreetMap, sobre todo en el centro, y unos treinta hitos modelados a mano sobre su planta real: la Catedral, el Mercado Central, el Cementerio, la Torre Talca.

Por qué los tribunales

Volví a Talca directo al mundo legal. Trabajo en Trifolia, una empresa de inteligencia artificial para abogados, y mi día a día ahora pasa por tribunales, notarías y escuelas de derecho. Así que la maqueta destaca 55 lugares, y la mayoría son jurídicos: la Corte de Apelaciones en la Alameda, los juzgados, las fiscalías, la Defensoría, el Conservador de Bienes Raíces, las notarías y la Facultad de Derecho de la Universidad de Talca. Cada uno tiene una ficha con su dirección, qué hace y de dónde saqué el dato.

La maqueta con la ficha de la Corte de Apelaciones de Talca abierta a la derecha y la lista de tribunales a la izquierda
La ficha de la Corte de Apelaciones, en el barrio cívico de la Alameda. Toca la imagen para abrirla en la maqueta.

Talca, además, tiene una historia legal que pocas ciudades pueden contar: según la tradición, aquí Bernardo O’Higgins aprobó en 1818 el Acta de Proclamación de la Independencia. La Ruta de la Justicia es un recorrido guiado de unos 3 kilómetros a pie que va de esa firma al barrio cívico de la Alameda, donde hoy se concentran los tribunales.

El barrio cívico de Talca en modo noche, con las luces de la Alameda y los marcadores de la Corte, el Juzgado de Garantía y las fiscalías
El barrio cívico de noche: la Corte, el Juzgado de Garantía y las fiscalías a lo largo de la Alameda, a pocas cuadras de la plaza.

La ruta termina en la Torre Talca, a una cuadra de la plaza, donde está nuestra oficina. Me permití una licencia: en la maqueta, el techo de la torre lleva un letrero de Trifolia. El real, no sé qué dice. Y un dato que encontré armando la ficha: el mapa de legaltech de Iberoamérica de Bredia, consultado este mes, lista 23 empresas chilenas de tecnología legal. Veintidós están en Santiago. La otra es Trifolia, en Talca.

La Torre Talca en pixel art, con un letrero de Trifolia en el techo, junto a la Plaza de Armas
La Torre Talca y su letrero imaginario, a una cuadra de la plaza.

Una vieja debilidad por los mapas

Esto no partió de cero. En Berlín trabajé en Delivery Hero, una empresa de reparto a domicilio, en el equipo de logística, y uno de mis proyectos fueron los mapas de las zonas de reparto: el área que dice hasta dónde llega cada restaurante con tu pedido. Ese oficio tiene nombre, GIS (sistemas de información geográfica), y consiste en cruzar datos con lugares. Desde entonces miro los mapas de otra manera.

Un proyecto así, en todo caso, antes no habría cabido en mi semana. Lo hice de a ratos, un poco jugando, conversando con un modelo de inteligencia artificial, Claude (Opus 5.5), que escribió buena parte del código mientras yo decidía qué dibujar y revisaba si se parecía a la ciudad. Esa revisión no la delegué: cada río, cruce y edificio modelado se comparó contra imágenes satelitales, y lo que no calzaba se corrigió. Los modelos de hoy permiten tener proyectos como este corriendo por el lado. Lo que todavía no hacen es saber cómo es Talca.

Si quieres recorrerla

La maqueta está en talca.eduramirez.com y funciona en el teléfono. Si encuentras un lugar mal ubicado o un dato viejo, cada ficha tiene un enlace para reportarlo. El código y los datos son abiertos y están en GitHub, con la metodología completa para quien quiera ver cómo se hizo, o hacer la de su propia ciudad.

Mi mapa mental de Talca sigue en obra. Este otro, al menos, ya lo puedo compartir.